• Alba Filgueira Bouzas

Efectos del embarazo sobre la visión

Durante el periodo de gestación las mujeres pueden sufrir numerosas alteraciones oculares que deben ser controladas periódicamente.


Durante el embarazo, las mujeres se exponen a diversos cambios tanto sistémicos como oculares. Los cambios fisiológicos se producen en los sistemas cardiovascular, endocrino, metabólico, hematológico e inmunológico. Como resultado de algunos de estos cambios, el embarazo origina alteraciones a nivel ocular, los cuales suelen ser temporales y se resuelven tras el embarazo o la lactancia, aunque en ocasiones pueden establecerse de forma permanente.


Los distintos efectos que produce el embarazo en la visión se pueden clasificar en tres categorías:


Cambios fisiológicos durante el embarazo


  • Cambios en la refracción y la acomodación: se producen debido a la retención de líquidos. Es recomendable esperar durante un tiempo para graduarse después del parto para ver si esos cambios son reales o no.

  • Cambios en los párpados y piel periocular: puede aparecer cloasma, el cual se caracteriza por un aumento de pigmentación alrededor de ojos y mejillas debido al cambio de hormonas.

  • Cambios en la presión intraocular: tiende a disminuir durante la segunda mitad del embarazo y puede persistir durante varios meses después del parto.

  • Cambios en la córnea: se produce una disminución de la sensibilidad corneal en la etapa final del embarazo. El grosor de la córnea aumenta por retención de líquidos, por lo que la embarazada puede notar visión borrosa y, si es portadora de lentillas, puede estar incómoda con ellas durante este tiempo. También puede surgir el llamado Huso Krukemberg, que es más frecuente y puede aumentar en el tercer mes.

  • Cambios en la fisiología lagrimal: puede haber una disminución de la producción de lágrimas lo que puede traer como resultado la aparición de síndrome de ojo seco, por lo que será recomendable el uso de lágrimas artificiales.


Enfermedades oculares inducidas por el embarazo


  • Preeclampsia y eclampsia: se presenta en mujeres embarazadas con hipertensión arterial y proteína en la orina a partir de la semana 20 de gestación. Los cambios oculares se producen en un 30-50% de pacientes con eclampsia y un 20-25% de pacientes con preeclampsia y consisten en trastornos visuales tales como escotoma, diplopía o disminución de agudeza visual.

  • Corioretinopatía serosa central: puede aparecer de forma aguda, más común en el tercer trimestre. Sus síntomas son visión borrosa, percepción de una mancha central, líneas torcidas o problemas con lectura. Suele ser de evolución favorable, resolviéndose después del parto.

  • Hemorragias en retina: pueden aparecer espontáneamente o por maniobras de Valsalva (vómitos, tos, esfuerzo en el parto, etc). Generalmente tienden a desaparecer.

  • Otras causas de pérdida de visión severa: puede ocurrir una oclusión de arteria o vena retiniana, trombosis intracraneal u oclusiones arteriolares retinianas del postparto, pero suelen evolucionar de manera favorable.


Efectos del embarazo en enfermedades oculares preexistentes


  • Miopía alta: las miopes altas (por encima de 6 dioptrías) deben realizarse un control oftalmológico previo al parto para valorar la retina y posibles complicaciones.

  • Glaucoma: debido al cambio de la presión intraocular, el glaucoma preexistente suele disminuir durante la gestación. Es necesario llevar un buen control de las gotas administradas durante el embarazo ya que muchos de ellos tienen potenciales efectos adversos.

  • Retinopatía diabética: las mujeres que sufren retinopatía diabética previa al embarazo, pueden sufrir una agravación durante el mismo. Se deben realizar exámenes cada 3 meses para controlar su evaluación.

  • Uveítis: si la mujer presenta uveítis no infecciosa crónica antes de la gestación, el embarazo suele reducir la incidencia de estos brotes.


El número de alteraciones oculares que se pueden producir durante el embarazo es extenso, por lo que es necesario integrar los exámenes oftalmológicos y optométricos dentro de las valoraciones que se deben realizar a las mujeres gestantes. El lado positivo es que la mayoría de efectos producidos en la visión son benignos y transitorios, pero es necesario una revisión exhaustiva, especialmente en caso de tener algún síntoma o enfermedad ocular previa.

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